Besalú: el encanto está más cerca de lo que crees

Los fines de semana, esta localidad gerundense se puebla de turistas. La razón es que este pueblo, situado en la comarca de la Garrocha, aúna historia, naturaleza, e incluso otros atractivos que la hacen ideal para el turismo familiar.

Siendo como soy fan declarado de esos pequeños pueblos que rezuman espíritu medieval, no podía dejar de visitar Besalú, y después de haberlo hecho es aún más comprensible el porqué de su éxito turístico.

Levantada originalmente en torno a un castillo, las calles de Besalú continúan respirando aire a tiempos pasados, una de las principales razones por las que atrae a tantos visitantes.

Esto queda patente desde el mismo momento en que se llega al pueblo y se divisa el Puente Viejo, de origen románico, y sin duda la imagen más emblemática con la que se identifica Besalú. Construido en el siglo XI y destruido y reconstruido en varias ocasiones, conforma una estampa identificativa del espíritu arcaico que desprende toda la localidad.

Puente viejo de Besalú
Puente viejo de Besalú

Por cierto, que no tardó en quedarme claro lo orgullosos que están sus habitantes de dicho puente, pues hablando con un lugareño me sorprendí del conocimiento que tenía de su pasado. Según este buen hombre, la torre que hay ubicada en el tramo central era donde se cobraba una tasa a quienes pretendían cruzarlo, lo que en aquel entonces se conocía como “pontazgo”.

Dejando atrás el puente y adentrándome entre sus calles, me dirigí a conocer uno de los lugares más significativos que ofrece: la Iglesia de Sant Pere

Iglesia de Sant Pere de Besalú
Iglesia de Sant Pere de Besalú

Situada en la Plaza Central, esta iglesia que data del siglo XI es uno de los principales atractivos turísticos del pueblo. Aunque su fachada no impresiona demasiado, sí que llaman la atención los dos leones situados en ella, que según dicen, representan la supremacía del poder y la fuerza del bien sobre las fuerzas del mal.

Junto a ella, destaca la impresionante portada románica de la Iglesia-hospital de Sant Julià, del siglo XII, también conocida como Hospital de los peregrinos, porque en ella se daba albergue y cobijo a aquellos que eran tan pobres que no tenían ni siquiera un lugar a donde ir.

La siguiente parada, la Iglesia de Sant Vicenc, también de estilo románico, consta de tres naves, y desgraciadamente tiene en común con la de Sant Pere el haber sufrido un incendio durante los agitados tiempos de la guerra civil española. Aunque en este caso, la iglesia de Sant Vicenc salió mejor parada, ya que las llamas sólo afectaron a su altar mayor.

Curia real, Besalú
Curia real, Besalú

La judería es también otro de los aspectos a destacar en Besalú. Si bien la colonia judía que se instaló allí en la alta edad media no fue demasiado numerosa, dejaron un patrimonio reseñable, que incluye, por ejemplo, una sinagoga del siglo XIII, de la que, lamentablemente, sólo se conservan algunos restos.

La Cúria Real es sin lugar a dudas, otra de las visitas obligadas, y hacia allí me dirigí. Se trata de un edificio de estilo gótico construido entre los siglos XIII y XIV, que originalmente fue residencia del procurador real, y que posteriormente acogió la administración de justicia.

Tras hacer un descanso y comer en un restaurante inspirado en el legado gastronómico que los judíos dejaron en Besalú, me dirigía conocer una de las atracciones que en mayor medida han fomentado el turismo familiar en este pueblo. Micromundi

Micromundi es un museo donde todo es, más que pequeño, liliputiense. Ofrece tanto obras originales como réplicas en miniatura de obras de arte, pero siempre en un tamaño tan reducido que se hace necesaria la ayuda de instrumentos ópticos para poder apreciar con toda precisión la perfección con la que han sido ejecutadas.

Micromundi, Besalú
Micromundi, Besalú

Era divertido ver a los niños asombrarse con algunos objetos y comentar con sus padres los diferentes detalles que captaban, y sin duda, es una visita que justifica la visita de cualquier pareja con hijos a Besalú. Aunque no es un museo orientado específicamente a los niños, sus reacciones y capacidad de asombro hacen que, para ellos, visitar Micromundi, tenga mayor impacto que para un adulto.

Besalú es otro de esos lugares que requieren una observación calmada de los detalles que uno se cruza en su paseo. Este tipo de pueblos constituyen un viaje al pasado histórico, pero no tienen por qué ser visitados exclusivamente por aficionados a la historia. Ubicados en un bonito entorno natural, y con la posibilidad de degustar diferentes especialidades gastronómicas de la zona, cada uno puede plantear su viaje con unos objetivos particulares.

A mí, como amante de las piedras y la arquitectura clásica, no dejan de sorprenderme lugares como Besalú, pero, como tuve ocasión de comprobar en Micromundi, no todo el mundo visita el mismo lugar por idénticas razones.

Sean las que sean las tuyas, te aseguro que Besalú merece la pena.

Acerca de roberto mazzanti

Hola soy roberto, un italiano que ha vivido 10 años en España que adora los viajes y todo lo relacionado con ellos. Después de tanto viaje, he decidido compartirlos con todo el mundo y desde 2013 soy administrador de www.laotraruta.net. Gracias a mucho trabajo y esfuerzo, después de 2 años, estoy viviendo de blogging y hace poco he salido de viaje indefinido (te cuento todas mis aventuras en mi nueva web: italoespañol). Los sueños se pueden hacer realidad, sólo hay que focalizarlos ;)

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