Laguardia: vino y montaña

Aunque en España existen un gran número de poblaciones que guardan vestigios de la era medieval, cada una de ellas tiene sus particularidades. Es por esa razón que visitar Laguardia no es lo mismo que visitar otro pueblo, por muchas similitudes que parezca que puedan existir.

En Laguardia, un municipio situado en la Rioja alavesa, a 64 km de Vitoria, hay una gran tradición vinicola, algo que atrae a un público muy determinado interesado por la enología. Pero también pueden encontrarse restos arqueológicos que son un reclamo para quienes se sienten atraídos por el conocimiento de las antiguas civilizaciones que poblaron aquellas tierras.

Laguardia en invierno
Laguardia en invierno

Hay por tanto diferentes motivos para hacer de Laguardia el destino de una visita, por breve que esta sea. Y como en mi caso, todos ellos me parecen buenos, nada mejor que pasar un día y una noche allí y conocer los atractivos que ofrece.

Laguardia está situada en un alto, por lo que desde el pueblo se aprecian unas preciosas vistas de los campos que la circundan. Caminando por sus empedradas calles, uno se va cruzando con casas de todo tipo, desde aquellas más modestas donde habita gente sencilla a otras cuyas fachadas denotan un pasado nobiliario.

Y es que la historia medieval de Laguardia aún está muy presente. Fortificada con una muralla en el siglo XIII, aún conserva gran parte de ésta gracias a un fantástico trabajo de restauración. Dicha muralla es uno de los valores turísticos más importantes con los que cuenta, pero desde luego no el único. También pueden visitarse varias iglesias y edificaciones de carácter religioso, como la ermita de Santa María de Berberana, la Iglesia-fortaleza de San Juan, o la Iglesia de Santa María de los Reyes, cuya construcción se extendió a lo largo de cuatro siglos, lo que dio como resultado una notable mezcla de estilos arquitectónicos.

Plaza del Gaitero, Laguardia
Plaza del Gaitero, Laguardia

En los pueblos, las plazas suelen ser los lugares donde se concentra una mayor actividad, y Laguardia no es la excepción. Mi paseo por sus calles me llevó a la Plaza Mayor, donde está situado el Ayuntamiento, y a la Plaza del Gaitero, donde me encontré una curiosa escultura de bronce dedicada a la figura del viajero, y que consiste en dos placas sobre las que aparecen un numeroso grupo de zapatos y maletas.

Es muy común que en el que fuese lugar de nacimiento de algún pintor, literato o artista famoso, se le rinda algún tipo de homenaje, y en Laguardia también tienen su particular celebridad, que no es otra que el fabulista Felix María de Samaniego. En la plazuela de San Juan se ubica la que fue la casa donde nació, una casa palaciega del siglo XVII, que, sin embargo, no es visitable.

Bodegas de Ysios, Laguardia
Bodegas de Ysios, Laguardia

Una de las recomendaciones que me hicieron fue hacer el Paseo del Collado, un recorrido que puede iniciarse en la zona este u oeste y que discurre hacia la zona norte de la villa, ya al exterior de la zona amurallada.  Se trata de un recorrido con numerosos árboles y zonas verdes en las que se han habilitado áreas infantiles, y desde el que pueden disfrutarse unas vistas realmente bonitas.

Ya fuera del pueblo, y aunque yo no llegué a visitarlo, los aficionados a la arqueología pueden acercarse al yacimiento de la Hoya, descubierto por un vecino de la localidad en los años 30 y en el que hay restos que datan de miles de años atrás.

En su lugar preferí comprobar por mí mismo las bondades de los vinos de Laguardia, y para ello, nada mejor que irse de pintxos y dejarse aconsejar por los expertos. Así que, tras preguntar a un par de personas del pueblo, me decidí por la Taberna Berria, donde entre otras delicias, tuve ocasión de probar una tosta de bacalao ahumado con piquillo que estaba espectacular acompañado del rioja que me sirvieron.

Plaza mayor, Laguardia
Plaza mayor, Laguardia

No soy un experto en vinos, por lo que no puedo recomendar, pero seguro que, si os pasáis por cualquiera de los bares que en Laguardia sirven pintxos y cazuelitas, el vino que os sirven estará a la altura de los manjares que aquí se preparan.

En Laguardia hay bodegas y restaurantes con bodega que pueden ser visitados, con lo que el turismo del vino ha adquirido cierta pujanza. Si eres de los entendidos en caldos y tienes pensado visitar Laguardia, asegúrate de reservar una visita, porque, por lo que me contaron, es toda una experiencia para quienes saben apreciarla.

Terminada la jornada llega el momento de descansar, y nada mejor que hacerlo en una casa rural como Mayor 35. Ubicación céntrica y una fusión de tradición y modernidad son sus principales bazas, pero es que además me quedé muy sorprendido con lo asequible de su precio visto el nivel de sus instalaciones. Muy, muy recomendable.

Acerca de roberto mazzanti

Hola soy roberto, un italiano que ha vivido 10 años en España que adora los viajes y todo lo relacionado con ellos. Después de tanto viaje, he decidido compartirlos con todo el mundo y desde 2013 soy administrador de www.laotraruta.net. Gracias a mucho trabajo y esfuerzo, después de 2 años, estoy viviendo de blogging y hace poco he salido de viaje indefinido (te cuento todas mis aventuras en mi nueva web: italoespañol). Los sueños se pueden hacer realidad, sólo hay que focalizarlos ;)

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