Menorca: la gran olvidada

A la sombra de sus dos hermanas más famosas, las islas de Mallorca e Ibiza, Menorca no goza, desgraciadamente, del reconocimiento que merecería. Cualquiera que pase aquí el tiempo suficiente podrá comprobarlo. Desde increíbles calas a pueblos con un sabor especial, pasando por ciudades en las que se combinan modernidad, historia y tradición, sorprende que no se hable más de ella.

Pasar unos días en Menorca te permite recorrer la isla con calma, aunque en mi afán de ver cuanto más, mejor, probablemente no haya sacado todo el jugo al viaje. Alquilar un coche con amigos y recorrer por carretera sus principales puntos de interés no es un mal plan, y con unos pocos días, te permite hacerte una idea general bastante aproximada. Así que eso fue exactamente lo que hice.

Con Mahón como punto de partida, no puedes dejar de pasarte por la parte antigua y el puerto, que suele registrar bastante actividad náutica, tanto de cruceros como de embarcaciones a vela. Cerca de allí está un pequeño pueblo llamado Es Castell, en cuyas edificaciones se hace patente el legado de los británicos que la habitaron antaño. La principal curiosidad respecto a este pueblo es que está situado en el punto más oriental de España, lo que significa que es el primer lugar de nuestro país por el que sale el sol.

Es Mercadal
Es Mercadal

San Luis es otro destino cercano al que merece la pena acercarse. Un pueblo joven, de poco más de 300 años de existencia que fue fundado por los franceses, y cuyas calles tienen un curioso trazado perpendicular, un tanto al estilo del Eixample barcelonés.

Y si San Luis es un pueblo joven, Binibeca Vell es un bebé, puesto que este conjunto de casas encaladas situadas al borde de una cala y en las que habitan los pescadores de la zona, tiene menos de medio siglo de vida. Y aunque no haya demasiado que hacer allí, el sólo espectáculo de su visión bien vale la visita.

Alejándonos de la costa, y en dirección al centro de la isla, llegamos a Alaior. En Alaior se pueden admirar diversos yacimientos arqueológicos, pero si no tienes demasiado tiempo, al menos no debes perderte el impresionante monasterio que domina todo el pueblo, la Iglesia Parroquial de Santa Eulalia, y pasear por su casco antiguo, plagado de estrechas calles y en el que abundan las mansiones señoriales.

Atardecer en Ciudadela
Atardecer en Ciudadela

Siguiendo en la misma dirección nos topamos con el Monte Toro, el punto más alto de la isla con 357 metros, y desde el que se tiene una preciosa perspectiva, y en el que se encuentra el santuario de la Virgen del Toro, una iglesia de estilo jónico-bizantino edificada en honor de la que es patrona de Menorca.

En su falda se encuentra la localidad de Mercadal, que al igual que Alaior, es rica en yacimientos arqueológicos, y en la que se hallan numerosos restos, monumentos funerarios y necrópolis.

El siguiente punto en el recorrido de extremo a extremo de la isla es Ferreríes, donde paramos para pasear por el casco antíguo y sus estrechas calles y terminamos comprando unas ensaimadas menorquinas que devoramos antes de llegar al que sería nuestro punto final: Ciudadela.

En esta ciudad, la segunda mayor tras la capital Mahón, recorrimos su impresionante puerto, y aprovechamos para cenar y salir de fiesta por la zona. Al día siguiente, ya descansados de una intensa noche por los garitos de Ciudadela, recorrimos el casco antiguo, donde hay que hacer especial mención de la catedral de estilo gótico del siglo XIV.

Cala Turqueta
Cala Turqueta

Quizás os estaréis preguntando, ¿Y qué pasa con las playas? Por supuesto, también hubo playa.

En días posteriores tuvimos oportunidad de admirar algunas de las más bonitas calas de la isla. Desde Cales Coves, refugio hippy muchos años atrás, hasta el increíble color de las aguas de Cala Turqueta, hay infinidad de playas dignas de ser visitadas, por mucho que en algunas la masificación pueda llegar a ser un problema en determinadas épocas del año.

Pero mi idea era mostraros que más allá de la costa, Menorca también ofrece otros atractivos, tanto desde el punto de vista arquitectónico y arqueológico como de paisajes o de naturaleza  ( el Parque Natural des’Albufera des Grau, es una de las cosas que me faltó por visitar, pero si te gusta el senderismo puede ser una muy buena opción). Merece la pena dedicar algo de tiempo a salir de las playas y conocer qué otras cosas ofrece Menorca.

Por cierto, que si te alojas en Ciudadela y no te quieres gastar un dineral en dormir, te recomiendo encarecidamente el Hotel Menorca Patricia. Pocos hoteles me he encontrado con tan buena relación calidad precio. Se trata de un tres estrellas pequeñito que cumple sobradamente, con habitaciones que están muy bien, y ubicado a unos pocos minutos de la playa. Además, el desayuno viene incluido. ¿Qué más quieres?

Acerca de roberto mazzanti

Hola soy roberto, un italiano que ha vivido 10 años en España que adora los viajes y todo lo relacionado con ellos. Después de tanto viaje, he decidido compartirlos con todo el mundo y desde 2013 soy administrador de www.laotraruta.net. Gracias a mucho trabajo y esfuerzo, después de 2 años, estoy viviendo de blogging y hace poco he salido de viaje indefinido (te cuento todas mis aventuras en mi nueva web: italoespañol). Los sueños se pueden hacer realidad, sólo hay que focalizarlos ;)

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Un Comentario

  1. La gran olvidada? pero si conozco a muchisima gente que lleva iendo cada verano año tras año.

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