Potes: comer entre los Picos de Europa

La popular visita a Los Picos de Europa suele tener como punto de partida o final de trayecto a la pequeña localidad cántabra de Potes, un pueblo que tradicionalmente ha estado vinculado a la ganadería y los productos lácteos pero que actualmente tiene en el turismo otra de sus principales fuentes de ingresos.

Potes, con los Picos de Europa como fondo es una vista digna de ser fotografiada. Conocida como “La Villa de los Puentes y las Torres”, además de estos elementos, el pueblo atesora un buen número de monumentos y edificaciones que datan de los siglos XVII y XVII.

Picos de Europa desde Potes
Picos de Europa desde Potes

Al tratarse de un núcleo de población pequeño, la visita no lleva demasiado tiempo, aunque como es lógico, puede alargarse todo lo que uno quiera si se dedica a pasear con calma por sus calles, admirar los edificios más relevantes y saborear en alguno de los bares del pueblo las delicias gastronómicas propias de la zona. Pero por lo general, una mañana o una tarde son más que suficientes para recorrer Potes y visitar sus principales puntos de interés.

Así que, aprovechando que disponía de unas horas libres, no me resistí a acercarme a Potes para seguir ampliando el número de pueblos con encanto en los que he estado. Potes, sin ningún género de dudas, merece tal calificación, tanto por la belleza de su entorno natural como por su carácter histórico.

La iglesia Vieja y la Iglesia nueva de San Vicente, una frente a la otra, me sirven como punto de partida. Al poco de iniciar mi paseo me topo con el monumento a Jesús de Monasterio, violinista local que también tiene una calle a su nombre en la localidad.

Torre del infantado
Torre del infantado

Avanzar por las calles de Potes es sorprenderse con el gran número de puentes que la cruzan, lo que le da una identidad muy particular. El Casco Antiguo está atravesado por los de San Cayetano y por el Puente de la Cárcel, y como en tantos otros pueblos que he visitado, el paso del tiempo parece haberse detenido siglos atrás al pasear por sus calles.

Llegando al centro de Potes, está la Torre del Infantado, probablemente la edificación más destacable de toda la villa, en la que actualmente se encuentra el Ayuntamiento. Construida en el siglo XV, tiene cuatro pequeñas torres terminadas en almenas que le otorgan una preciosa imagen solariega.

Convento de San Raimundo
Convento de San Raimundo

Un paseo por los barrios de Potes te ofrece la posibilidad de sorprenderte con nuevas edificaciones clásicas. Así, en el barrio del Sol tuve la oportunidad de ver la Torre del Orejón, una torre con blasón de armas del siglo XV  donde suelen realizarse exposiciones, o la Casona del canal, donde se ubica el Museo Cartográfico Juan de la Cosa. En el barrio de la Solana, pude admirar sus callejuelas de piedra repletas de sencillas casas populares, mientras que en el de San Roque me encontré con el Convento de San Raimundo, que mantiene su fachada y un claustro en perfecto estado.

Pero lo mejor de la visita estaba por llegar. Y es que la gastronomía de la zona es una verdadera maravilla para los amantes de los sabores potentes y los platos con fundamento.

Hay un buen número de restaurantes que ofrecen generosas raciones, por lo que más vale que llegues con hambre, porque hay una especie de obsesión entre los habitantes de Potes porque el forastero pruebe tantos productos de la tierra como sea posible.

Vista de Potes, Cantabria
Vista de Potes, Cantabria

En mi caso, tengo que reconocer que salí del restaurante del Hotel Casa Cayo con un empacho importante, después de que, ante la insistencia del personal, probase delicias como el chorizo de Potes, los quesucos de Liébana, el queso picón y un cocido lebaniego con abundante matanza que quitaba el sentido. Todo ello regado con una ronda final de Orujo, otra de las especialidades de la tierra, de la que se sienten, y con razón, más que orgullosos.

Tras este contundente almuerzo, el cuerpo me pedía a gritos una buena siesta, por lo que, en lugar de esperar a la noche, decidí buscar un hostal para descansar con vistas a recuperarme de tan pantagruélica comida.

El Hostal que elegí se llama La Serna, y a decir verdad fue todo un acierto. Recién reformado, limpio y con apariencia de hotel, quedé más que satisfecho con la relación calidad precio. Además, la cama era super cómoda y pude descansar como los ángeles.

Y hasta aquí llega mi visita a Potes. Si entre tus planes está viajar a los Picos de Europa, te recomiendo encarecidamente que le dediques un día a este pueblecito, y cómo no, que disfrutes de su cocina típica, llena de sabores intensos y delicias de todo tipo. Y no te quiero decir ya si eres amante de los quesos…¡Imprescindible!

Acerca de roberto mazzanti

Hola soy roberto, un italiano que ha vivido 10 años en España que adora los viajes y todo lo relacionado con ellos. Después de tanto viaje, he decidido compartirlos con todo el mundo y desde 2013 soy administrador de www.laotraruta.net. Gracias a mucho trabajo y esfuerzo, después de 2 años, estoy viviendo de blogging y hace poco he salido de viaje indefinido (te cuento todas mis aventuras en mi nueva web: italoespañol). Los sueños se pueden hacer realidad, sólo hay que focalizarlos ;)

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